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sábado, 30 de abril de 2022

Continuidad de los fragmentos

 

Hola a todes. 

 

Les informo que a partir de ahora suspenderemos la subida de fragmentos sobre el duelo para dar lugar a algunos de mi seminario actual sobre el Nombre propio y la Nominación.

 

Dado que están articulados, mi propósito sería eventualmente presentar la trayectoria de ambos en forma de libro el año próximo y en el entretiempo continuar subiendo solo algunos pasajes clave, que den un pantallazo de las ideas que se tratan en cada uno.

 

En el siguiente post pueden encontrar los primeros fragmentos de este nuevo seminario:


Fragmentos del seminario NOMBRE PROPIO / NOMINACIÓN


 

Saludos! 

 

Adelfa



Fragmentos del seminario NOMBRE PROPIO / NOMINACIÓN

1° Reunión 


 

…el significante hombre o el significante mujer ya no representan a todos. ...

 

…En principio, les digo que me parece que son signos de la cultura que recién estamos en condiciones de leer. Después, escribir sobre eso, sobre qué es lo que está ocurriendo y qué nominaciones nuevas puede haber, me parece que va a ser luego de una lectura. ...

 

…Como analistas, tenemos que estar muy atentos a eso, ¿son síntomas? ¿Realmente podemos decir que, de entrada, un niño ya se percibe niña o viceversa? ¿Qué pasa ahí? Eso es lo que siempre nos ha interesado y vamos pensando para entender cómo se produce esa nominación para que sea genuina. 

La palabra genuina es una de las boyas que nos van a orientar, porque el tema de la verdad, siendo que el humano se guía por los significantes, es fundamental. Si no hay referente en el psicoanálisis, si el objeto está perdido, ¿qué es lo que hace que algo sea verdadero, que uno no se sienta un impostor? ...

 

…No quiero tomar todavía por ahí, pero sí piensen, como para ubicarse en lo que estoy diciendo, que primero la transmisión era oral y después se incorpora el trazo; porque el humano es fonación y trazo, a diferencia de los animales. Todo esto que decíamos, la idea de cambiar el cuerpo para que se adapte a una identidad determinada, cambiar el nombre porque este no me representa, todo eso es propio del humano, es un problema de los humanos, no les pasa a los animales. Ese problema no lo tienen los animales porque son una unidad, no están divididos, no entran a un discurso, como el humano.

Ese es otro tema interesante: al discurso se entra dividido. Quiere decir que no todos entran al discurso, se puede estar en el lenguaje y no en el discurso. Por ejemplo, un psicótico está en el lenguaje, pero no entra al discurso. Por eso tiene esa característica de repetir como si fuera una grabadora, porque el lenguaje no lo divide. Eso también va a entrar en lo que vamos diciendo, pero quería planteárselo por esto de por qué un animal no sufre estas cosas: porque no está dividido. ...

 

…de lo oral se pasa al alfabeto, la biblioteca, que eran escrituras manuales, estaba la biblioteca de Alejandría, que era polo de reunión cultural porque todo lo escrito estaba ahí, y estuvo como setecientos años, no fue una cosa de un rato; posteriormente, con Gutenberg y la imprenta, la masificación de la escritura y la lectura. Eso es hasta ahora, pero después viene la web 1.0, que es el hipertexto, o sea, la posibilidad de conectar con otros textos en la misma pantalla; la 2.0, que serían las redes sociales. O sea, va cambiando la forma de la comunicación, y va mutando lo que se comunica también, eso es re importante. 

Ahora, está esta cosa inmersiva, que es la 3.0, que tenemos que tener en cuenta porque forma parte del modo de comunicación actual y forma parte de nuestra realidad. Son cosas que se construyen y son propias del lenguaje, porque no habría posibilidad de que esto pasara, fíjense que se basan en lo mismo que Lacan cuando piensa el sujeto, cuando se va a Pierce, a Frege, y habla de la serie de los significantes: como un significante no se puede significar a sí mismo, necesita otro y se arma la serie, y esa serie es infinita. Es la misma fundamentación de la web 3.0, o sea que la semiosis es infinita. Es la capacidad de metáfora propia del significante, de sustitución propia del significante, lo que permite este desarrollo. ...

 

…Para el humano, es necesario el nombre, y fíjense que decimos necesario, que incluye la lógica modal: está lo necesario, lo contingente, lo posible y lo imposible. El nombre lo acompaña hasta el final, la escritura del nombre en la lápida es la manifestación de que ese hombre existió, si no, se perdería, como los animales. Si bien hay ahora cementerios de perros, todo esto es propio de lo doméstico, no es que un perro va a sepultar a otro perro, eso es propio de los humanos. 

Es necesario y, para poder explicar esto, primero tenemos que desarrollar la otra afirmación, que es que no hay identidad en el hablante, o sea, que no hay mismidad, no hay lo mismo. 

 

…cómo entra el sujeto al discurso. Estamos diciendo que todo esto, el nombre, la nominación, es necesario porque el sujeto es hablante, pero ser hablante no es solo tener lenguaje, ser hablante es haber entrado al discurso, o sea, estar dividido del objeto que lo causa. ...


…la madre acoge a ese cuerpo animal, porque es un cuerpo animal, uno, no dividido, y, con su deseo, lo significa, o sea, transforma su grito en demanda. A veces nos embrollamos mucho de cómo es que la madre incorpora lo simbólico en el niño, y es porque transforma su grito en demanda, o sea, grita, y ella dice “Quiere comer”, grita, y ella dice “Le duele algo”. Lo entra al discurso y lo divide de lo que lo causa, porque no se sabe más por qué gritaba. En ese instante, se pierde el objeto. 

Les decía esto de cómo la madre transformaba ese grito en demanda y lo incluía en el discurso, y, de ese modo, además, transforma el cuerpo animal en cuerpo pulsional. Ese es el acto inaugural. …    

...hace una doble operación en ese instante en que transforma ese grito en demanda. La doble operación sería incorporar al niño a lo simbólico e incorporar lo simbólico en el niño, que sería, metafóricamente, incorporar ese vacío de la primera identificación. ...


           …Es muy importante cómo entra lo simbólico en el niño y cómo transforma el cuerpo, que ya no es cuerpo animal. Lo que nosotros decíamos es que ahí es donde se divide, porque el animal, cuando necesita el alimento, no piensa que lo tiene el Otro: lo busca, si no lo encuentra, se muere, pero no es que cree que se lo tiene que demandar a Otro. Veíamos esto que Lacan señalaba, que las crías de los animales tenían esa propiedad, que no tenía el humano, de poder trasladarse rápidamente hacia su objeto, y eso hacía que lo incluyera como propio, “está por ahí”, sería. El animal lo busca, pero no es que lo busca afuera, está dentro de una interioridad. 

Eso ya nos va incorporando en la idea del uno: el uno que es el animal es el uno de la unidad, como dice Lacan, el uno que plantea Plotino por ejemplo; no el uno que vamos a trabajar nosotros, que es el uno del rasgo unario, el uno al cual se identifica el sujeto, el uno de la diferencia absoluta, no de la unidad. ... 

 

…el analizante viene como hablante y, como tal, siempre toma al analista por Otro, siempre se produce ese efecto de sustitución en donde, al suponerle el saber al analista, lo toma por Otro. ...


…Cuando Freud desarrolla el concepto de inconsciente, lo que hace es un corte con lo que era la palabra inconsciente en ese momento, o sea, nomina al inconsciente, esa palabra pasa a ser una nominación. Al ser una nominación, lo que hace es generar un campo nuevo. No es que desarrolla lo que había antes respecto del inconsciente, sino que genera un campo nuevo, que es el campo del psicoanálisis, y lo genera a partir de que transforma esa palabra en otra, la nomina, hace un corte con lo anterior. Hace una diferencia que es muy importante mantener porque hay mucha gente que habla del inconsciente, pero, a veces, habla del inconsciente prefreudiano; “lo que está por debajo”, “hay que ir a lo profundo”, esas frases son más prefreudianas que freudianas. El inconsciente freudiano está en el discurso, nada más que se entredice, y hay que escucharlo, pero no está profundo, está ahí. ...

…el nombre sutura y la nominación corta. ...

 

…el vacío, como vacío —nosotros lo hemos trabajado bastante con el duelo—, innombrado, es solo vacío. En un pote de mostaza vacío, ese vacío de adentro del pote no es el mismo que el de afuera, es un vacío nombrado. Uno puede decir “Este es el pote de mostaza”, aunque no tenga mostaza adentro. O sea, el nombre nombra un vacío. ... 

el nombre designa un vacío y lo cubre, porque no es que lo nombra y nada más. Lo cubre, ya no es más vacío, es un pote de mostaza. Entonces, ese sujeto no es más un vacío, es Fulano de tal. Vacío, nombre, cubre el vacío. 

En cambio, la nominación, la vamos a ver infinidad de veces en otras cosas, pero la que me gustó para marcar la escisión del sujeto es la siguiente: hay un texto de Lacan en que él habla de una novela, en ese momento, lo que estaba mostrando es cómo el signo —si bien decimos siempre que el signo es algo para alguien, mientras que el significante es lo que representa a un sujeto para otro significante: en el signo hay todavía una representación de cosa; en el significante, esa representación cae—, y es muy claro por qué lo plantea, no puede uno olvidarse de eso, el signo no es descartable porque no sea lo mismo que el significante, sino que es precursor del significante, es lo previo al significante. El signo, luego, cae, se niega, se reprime, se borra y aparece el significante, el rasgo que sostiene el significante. El rasgo siempre es el soporte del significante.

Vuelvo al tema que planteaba Lacan del signo como precursor del significante. Él cuenta que, en esa novela, una mujer le tenía que avisar a su amante si estaba sola o no estaba sola. …La mujer, si estaba sola, iba a correr la cortina de una determinada manera. Eso es un signo, es algo para alguien, pero precursor del significante, porque ella aparece ahí dividida: no es solo “Estoy sola”, es “Estoy sola y deseo el deseo del otro”. Aparece ahí un encadenamiento, donde ella aparece dividida entre la sola y la deseante del deseo del otro, está ahí dividida. Ahí ya es significante, es un significante que representa ese sujeto para otro significante. Lo que aparece en esa división es un corte, esa cortina corrida es un signo precursor del significante que dice que esa mujer desea esa compañía. Ahí hay una nominación de un deseo. Articúlenlo, es muy interesante, porque lo que se articula en la nominación de analista es el deseo de analista.

            Eso habla de la nominación, eso es una nominación. Todavía no aparece claro cuál sería el significante; sería “la sola que desea la compañía de ese otro y desea el deseo del otro”, esa situación nomina eso, no es un nombre, no marca ningún vacío. ...

 

…El nombre propio cubre el vacío, cumpliría la función del pote de mostaza. El nombre propio, dicen los lingüistas y Lacan lo acepta, es como si fuera un significante en estado puro, porque no significa nada, es solo un nombre que el Otro le otorga para entrarlo al orden simbólico y, de ese modo, distinguirse, no solo de las otras personas, sino de los otros objetos. …el nombre propio, o el designado, siempre viene del Otro, en cambio, la nominación no: la nominación viene por una lectura, un equívoco, o una repetición, viene en el momento de la división subjetiva. Es cómo uno puede registrar ahí la nominación, lo que te nombra, lo que te nombra en el momento de la división como eso, “la sola que desea el deseo del otro”. ...

…Si el verbo está directamente con el yo, “Yo miento”, la acción y el yo como uno, ahí no tiene solución; pero si yo digo “Yo digo que miento”, se divide, se produce la división, y eso sí funciona, porque yo puedo decir que miento y no mentir, lo que hago es decir que miento. ...

…qué tipo de identidad se trata en el sujeto parlante. Se trata de la posibilidad de identificarse al rasgo. La forma es de identificación al significante. Lacan plantea una cosa muy clara de qué sería identificarse al significante, de qué se trata esa identidad del significante, la identidad que se logra identificándose al significante. Plantea el famoso tren de las diez y cuarto, uso el mismo ejemplo porque es interesante. Ahí se puede ver con toda claridad que no es que uno identifica al tren de las diez y cuarto por la forma, que sería una identificación imaginaria. Uno siempre piensa que las identificaciones son imaginarias, y no, son al rasgo, son al significante. La identificación imaginaria siempre busca la identidad de percepción, o sea, que haya una coincidencia entre las representaciones. Acá, no. El tren de las diez y cuarto puede ser con cinco vagones, diez vagones, puede ser más nuevo, más viejo: no tiene importancia el objeto material y la imagen del objeto, no tiene que ver la imagen del objeto, tiene que ver la frase. Es un enlace significante que crea un objeto en lo real. ... 

 

…qué efecto produce un significante en lo real, que uno se pregunta qué quiere decir que produzca un efecto en lo real: es que crea un objeto a donde no estaba. Esa frase, “el tren de las diez y cuarto”, construye un objeto que, hasta ese momento, no existía. ¿Qué hace ese objeto? Hace que la gente corra cuando llega tarde, hace que piense cómo ordenar su día, hace que piense que puede llegar a tal lado. Como el inconsciente de Freud, creó un objeto que no existía y generó un campo. Eso es incidir en lo real, agujerear lo real. Un nombre propio agujerea lo real: transforma un cuerpo animal en un sujeto que puede incluirse en el discurso. ...

…cuál es el acto inaugural de un sujeto, cómo uno puede pensar que el sujeto humano comienza, y es su identificación al rasgo unario, ahí comienza. ...

 

…Retomando lo que dijimos hace un ratito, lo unario es el uno de la diferencia y no es el uno globalizante. Esto es fundamental para que entendamos después, creo que la próxima reunión ya lo vamos a poder abordar, el tema del género. La propuesta del género tiene que ver con la norma, o sea, con lo que sería lo mismo entre uno y otro. El género, entonces, no es una preocupación del psicoanálisis. Para el psicoanálisis, la preocupación es lo unario del sujeto, es decir, dónde está nominado, dónde está dividido, y no dónde está unificado a un género. ...

 

…Vamos a ver la próxima reunión cuando plantea el tema de los mamíferos: que los mamíferos no son todos los animales que tienen mamas, sino que se trata del rasgo unario mama, que lo distingue de los vertebrados que no tienen mamas. Lo interesante no es lo que hay, sino lo que no hay, que es la lógica fálica: el tener no tener. La lógica fálica incluye lo que no, la negación. Ahí, a nosotros lo que nos interesa es la diferencia, y no, el colectivo que unifica. Es con lo que podemos trabajar. Justamente, lo que dice Lacan, que podemos desarrollar, es que la mama no es mamaria, es fálica, en el sentido de que tiene que ver con lo que hay y lo que no hay. ...

 

…Me enteré de que el metaverso es esta tercera web, meta es en griego, quiere decir ‘más allá’, o sea, más allá del universo que conocemos hasta ahora. El universo que conocemos hasta ahora, y eso se enlaza con una cosa que dijo Patricia, que es muy interesante porque lo plantean los lingüistas cuando hablan de los nombres, es el tema de los mundos posibles. Una nominación, un verdadero corte por nominación abre otro mundo posible. Una posibilidad es que alguna verdadera nominación, no cualquiera sino una verdadera nominación, abre mundos posibles. ¿Qué quiere decir mundos posibles? Esto viene desde Leibniz, que decía que vivimos en el mejor de los mundos posibles; es que, claramente, cada decisión, cada acto que uno realiza en la vida, te lleva para un mundo determinado. Ahí viene cuando algunas personas dicen “Ay, me hubiera casado con este otro”. ...

 

…Cada vez que uno produce un acto, va hacia un mundo posible. Esta es una parte de la cuestión. En un mundo que es casi paralelo al nuestro, que es el mundo digital —digo paralelo porque uno no entiende casi nada—, pasa esto de que hay movimientos y mejoras, como si dijéramos Gutenberg con la imprenta, y cómo cambió el mundo a partir de la imprenta. No estamos todavía pensando cómo está cambiando con las innovaciones que hay en la web, que sería ese mundo digital. Ahí descubrí el metaverso, que es esta tercera etapa de la web, que es mundos paralelos, que sería generar espacios virtuales, pero verdaderos. Esa es una de las cosas que vamos a trabajar la próxima, que es, metido en el mundo del significante, hay que ver cómo se valida esto, ¿qué nos indica que lo que yo digo el otro me lo va a entender y es verdadero? Hay un sistema de validación para el humano, a medias, que no es Dios. La verdad se dice, dice Lacan, tiene que ver con el decir. ...

 

lunes, 6 de diciembre de 2021

Fragmentos del seminario sobre el duelo 3°


Esta vez trabajamos el Barroco del siglo XVII y su relación con el vacío y la verdad. Es un tema que toma mucho Lacan para pensar el vacío y lo que se hace para manifestarlo. Si bien en el teatro barroco de lo que se trata es de mostrar la tragedia humana en la Tierra, sosteniendo que hay otro espacio posible en el cual operaría la salvación, es el punto inicial para mostrar el vacío de la existencia. 

    Un filósofo del arte muy importante del siglo XX, Walter Benjamin, trabajó  lo que se denomina Trauerspiel,  el teatro barroco alemán. Trauer significa ‘tristeza’, luto, duelo’, y Spiel es ‘escena teatral, juego’; de algún modo, sería como subir el luto a escena. Lo que Benjamin transmite es que para saber la verdad de la tragedia humana hay que dejarla hablar. Es algo a lo que hay que encontrarle la lógica, la ley de su forma, y esa lógica se encuentra cuando uno la manifiesta, cuando uno la dice; o sea que en el decir se encuentra la lógica de la verdad. 

          Lacan plantea que la verdad es la dit-maison, la mansión del dicho. Cuando uno habla en el análisis, se encuentra con su verdad, eso es la dit-maison; entonces a partir de la caída del significado, a través de un fallido, a través de un señalamiento del analista,  se ve el sinsentido de lo que está haciendo, diciendo, o la escena que está montando, ahí aparece el vacío en el que se puede decir. 

    Es muy interesante cómo lo plantea él: plantea el Trauerspiel como una idea, y que las ideas, para que se sepa cuál es su verdad, hay que decirlas, manifestarlas. En ese sentido, el Trauerspiel es una manera de decir la tragedia humana…


…Hay una diferencia entre la tragedia griega, que se refiere a los mitos, y la tragedia del barroco. (La tragedia barroca no es solo alemana, ese movimiento del teatro se desarrolló mucho en España, por ejemplo Calderón de la Barca, solo que los españoles le agregaban un poquito más de comicidad, no era tan trágico como el teatro alemán). 

Respecto a lo que decíamos de la tragedia humana,  para la tragedia de la existencia humana que se manifestaba a través de la escena en el teatro del alto barroco, la alegoría es la forma de expresión. Recuerden la idea de la alegoría, la vamos a trabajar respecto a las construcciones en el análisis de un melancólico. 

En el caso de la tragedia barroca, no se trata solo de pérdida, sino que el luto indica consciencia de la pérdida. Eso es importante porque el sentimiento de luto, o la disposición anímica, como plantean algunos, del luto ya implica un trabajo sobre la pérdida. Esto también nos vuelve a lo ya visto: en el duelo, el luto es la consciencia del vacío del mundo, pero en la melancolía no está eso. Incluso a veces el melancólico es obsceno con su dolor, no es que guarda luto. Mantengamos el duelo como operación y el luto como la manifestación anímica, por ejemplo no ir a fiestas, no escuchar radio fuerte, no ponerse colores fuertes, el satisfacerse con ese vacío como parte del duelo. Mientras que el melancólico, al no poder desprenderse del objeto y, como dice Freud, al caer la sombra del objeto sobre el yo, ese luto no existe. (No es que está de luto, está vacío). Incluso los autorreproches, etc., hablan de ese vacío.

Ahí, en vez de diferenciar al psicoanalista del psiquiatra, voy a diferenciar al psicoanalista del filósofo. Todo esto que estamos diciendo lo trabajó un filósofo del arte, que se interesa por la verdad de la tragedia humana y busca cómo expresarla, como el dramaturgo, que busca expresarla a través del teatro, por ejemplo. El analista también se interesa por la tragedia humana y por cómo se expresa, pero busca incidir sobre esa falla que hay en el nudo, a partir de su capacidad de incidencia: la transferencia, que le da ese lugar en la estructura que le permite el acto analítico… 

 

         …Lo que les decía del Barroco no solo está ligado al lugar que tiene para Lacan, sino en general para el pensamiento, en cuanto a que, de algún modo, el Barroco es una especie de estética del vacío; así como diferenciamos la estética que proporcionaba la geometría euclidiana y la topología o geometría proyectiva, que nos permitía pensar de manera diferente muchos conceptos que usamos (como el adentro y el afuera, el corte, los efectos de un corte). Así lo trabajó Lacan …el hombre por ser hablante padece ese vacío, en la medida en que la cosa se pierde como tal y el significado de esa cosa no está unido a la palabra que lo significa, o sea que hay un vacío por el hecho mismo de ser hablante. Lo que hace el ser hablante con ese vacío es una trama…


         …​Tenemos, por un lado, que el humano va tejiendo toda una trama para sostenerse en ese vacío. El melancólico, que también es humano parlante y también inicia tejiendo su trama, en un momento de su devenir algo no continúa por los caminos que sigue cualquier neurótico. Soy consciente de que digo melancólico, que le estoy dando un ser. No se trata solo de que tiene una visión melancólica de la vida: el que se satisface con el vacío en ese momento, nosotros lo podemos ubicar como melancólico. Hay una búsqueda de ser, en el sentido de la unidad del ser, a diferencia del neurótico, que está escindido por el significante y se identifica al rasgo. Ahí podemos decir que el sujeto está melancólico, pero, en ese momento, él es. Es un estado del ser, pero, en ese momento, es: se identifica a ese vacío porque hace uno con esa pérdida original, reproducida por otra pérdida…

 

domingo, 7 de noviembre de 2021

Fragmentos del seminario sobre el duelo 2º


Que el duelo está destinado a terminar, incluye lo temporal en el duelo, lo cual es un tema fundamental. 

El duelo no es solo una operación mental, sino que está acompañado de sufrimiento, tristeza, depresión, luto, tomando el luto como una disposición anímica de satisfacerse con el vacío que deja el ser querido, o el vacío de la existencia, de la vida, al que nos recuerda el contacto con la muerte. Hay una satisfacción en ese estado, que acompaña al duelo, pero el luto también es temporal y, eventualmente, termina.

Cuando el luto se extiende, como en el caso de la melancolía, podemos ubicar un proceso fallido del duelo. ¿Cuál es la operación que falla? ¿Por qué falla? ¿En qué punto el sujeto no puede terminar el duelo?  

En el proceso del destete, por ejemplo, donde a mi entender hay un duelo, si este no se realiza, hay situaciones ligadas a adicciones…hay un punto, en el cual el individuo quedaría fijado en una etapa oral canibalística, tiempo el que para eludir la pérdida del objeto se identifica a él por incorporación, esto constituye una predisposición a la melancolía…


Luego de trabajar acerca de la diferencia entre lo que hace el psicoanalista con el sufrimiento de alguien que apela a él, respecto a la psiquiatría por ejemplo, nos abocamos a hacer un recorrido por la tragedia y cómo esta era subida a escena por los griegos. Comparto algunos fragmentos:

…Desde esa época está la pregunta por lo trágico, por el sufrimiento, por el sacrificio, por el duelo, y, por supuesto, se busca siempre entender cuál es la causa. ¿Por qué la humanidad pasa por eso? Hay un recorrido muy interesante al respecto en el libro de Marcela (Marcela Martinelli “Las Melancolías”). En el comienzo, la respuesta a esta pregunta por la causa eran los dioses, los magos, las brujas, los diablos. La causa podía ser múltiple, pero era siempre algo inaccesible o fuera de la posibilidad de control humano…

…En ese momento, en la medida en que se percibía el cuerpo dividido del alma, aparece la medicina para hacerse cargo de este sufrimiento en el cuerpo, es decir, a hacerse la pregunta por y encontrar la causa en el cuerpo, esto desde Hipócrates. Está la pregunta, ¿por qué esta tragedia? ¿Por qué esta tristeza? ¿Por qué estos duelos? ¿Por qué esta melancolía? Justamente, la palabra melancolía aparece con Hipócrates, que tenía su teoría de los humores: según la combinación de los humores, era el carácter de la persona. El famoso humor negro, que también se llama bilis negra, es lo que significa la palabra melancolía, melan es ‘negro’ y coli es ‘bilis’, que sería el residuo (la idea de residuo es interesante) que queda cuando uno deja decantar la sangre. Pero los síntomas eran los mismos: tristeza, desinterés por el mundo, etc. …


Un participante comenta su lectura de lo perecedero de Freud donde él  se pregunta por qué el desprendimiento de la libido de sus objetos debe ser necesariamente un proceso tan doloroso:

…es porque la libido está invistiendo un objeto con lo que pasa a formar parte del yo, y, cuando el objeto desaparece, se desgarra el yo. Este efecto es lo doloroso, porque uno pierde una parte del yo. (Tener en cuenta que Freud no está haciendo diferencia entre identificación imaginaria, especular, narcicística y la identificación al rasgo; tampoco cuenta con el objeto a). Es muy interesante la diferencia entre una persona en duelo y un melancólico: en el duelo, realmente el mundo está vacío, se vació porque el objeto libidinizado, desaparece; en cambio, en la melancolía, como la persona no está desprendida del objeto, entonces el vacío está en el yo. Es como se suele decir: en el duelo el mundo está empobrecido, mientras que en la melancolía es el yo el que está empobrecido. 


…Cuando la causa eran los Dioses, teníamos el sacrificio como expiación;  Hipócrates, proponía dietas y otras actividades, que todavía se siguen proponiendo. Una vez localizada la causa, la nueva pregunta es cuál es el instrumento de salida de esa situación. 

Para el psicoanálisis, el lugar de la causa es un agujero, es ahí donde se inscriben los significantes que harán a la historia del sujeto. Partimos de una pérdida en el origen…


…Otra concepción de la época de Hipócrates que se mantiene actualmente y que el psicoanálisis desarma, por decirlo de alguna manera, es la idea de la armonía o equilibrio y la desarmonía o desequilibrio. Crasis  y discrasis (armonía o equilibrio y desarmonía o desequilibrio respectivamente), es interesante que de la segunda viene la palabra desgracia

Este concepto tiene una lógica que implica una operación muy distinta a la del psicoanálisis. Justamente, como no hay posibilidad de armonía,  la lógica es la lógica de la falta, ahí el fantasma es lo que vela esta disarmonía radical. O sea que siempre hay tres, la falta forma parte de la operación. En cambio, cuando uno habla de equilibrio, la operación es (vamos a pensar en una balanza) agregar lo que falta para llegar al equilibrio, y, si es posible agregar lo que falta, no habría falta.


miércoles, 29 de septiembre de 2021

Fragmentos del seminario sobre el duelo 1º


Quiero compartir con ustedes algunos fragmentos del último seminario que estoy dando, y que se acerca a su fin. Es sobre el duelo y la melancolía, y el recorrido que esto nos permite hacer en el psicoanálisis, sobre todo respecto de la constitución del sujeto, sus acontecimientos, su historia.

Es notorio que, cuando el empuje a transmitir persiste, los cauces que va tomando van variando según la época. Probablemente —aún no estoy en momentos conclusivos respecto del tema—, el lugar del maestro, las transferencias al saber y de dónde se lo espera, el análisis de cada uno y la madurez del propio psicoanálisis hagan que los modos de transmisión difieran; la pregunta que se hace Lacan y que Freud practicó es “Lo que el psicoanálisis nos enseña, cómo enseñarlo”, y ese es el cauce para mí. 

Como les decía, en esta oportunidad les compartiré algunos fragmentos de un seminario que estoy realizando junto a un grupo. Las preguntas por el duelo en la constitución del sujeto y por la melancolía surgieron de un seminario anterior sobre la angustia. En el trabajo que vamos realizando van apareciendo nuevas preguntas. Los fragmentos que compartiré forman parte de este segundo momento. 

Es importante recalcar que se trata de fragmentos, con puntos suspensivos antes y después; no tienen carácter conclusivo, forman parte de un desarrollo, pero subrayan hitos en un camino, preguntas y también algunas respuestas, respuestas que intento compartir como modo de establecer un intercambio, una forma de interlocución sostenida en lo que se dice, luego de haber atravesado muchos tiempos de formación.

Un analista que me ha enseñado mucho, aunque él no lo sepa, es Jacques Nassif. En una oportunidad, en una reunión de Convergencia, dijo que no éramos los analistas los que teníamos que defender el psicoanálisis, son los analizantes. O cada uno de nosotros en posición analizante. 

Dicho esto, comenzaré a compartir estos fragmentos esperando alguna interlocución.

Los siguientes forma parte del inicio del seminario. Lo llamo seminario porque el desarrollo va tomando rumbos a veces no previstos, donde los participantes con sus preguntas tienen un papel fundamental.



Primeros fragmentos 

Con respecto a cómo abordar el psicoanálisis y qué significa ese abordaje para mí, y supongo que para todos ustedes, creo que es importante volver a situar algo que me parece imprescindible. La formación en psicoanálisis está apoyada sobre tres pilares fundamentales. Un pilar fundamental es el propio análisis porque es por ahí por donde nosotros, como analizantes, accedemos, pasamos por esa experiencia de ese vacío de sentido, de esa nada de sentido alrededor de la cual gira todo discurso. Ahí tenemos la primera idea del vacío, y eso ocurre, como experiencia, en el análisis; no hay otra manera de poder armar ese concepto.

    Cuando digo concepto, lo digo como lo usa todo el mundo: es una representación mental para hablar sobre algo. Pero como, de algún modo, se podría considerar que un concepto es una unidad de significado —por ejemplo, una palabra es un concepto—, así está definido, y nosotros sabemos que no podemos expresar el significado total, Lacan plantea, en el seminario 11 de los Cuatro Conceptos, que es un paso al límite. Eso es importante porque ya nos dice algo de cómo pensamos la producción teórica psicoanalítica. No hay la posibilidad de tener un significado o una definición completa, siempre hay un paso al límite, un salto.

    ¿Se acuerdan de Aquiles y la tortuga? Si lo hacemos en un papel, en la lógica, Aquiles nunca alcanza a la tortuga. Lo que decimos es que este pedazo que siempre falta igual lo tenemos que salvar. No se me había ocurrido esa palabra en otros momentos, pero me parece que me salió porque vamos a hablar mucho de la salvación; también se le dice justificar, llenar ese vacío que hay, que es imposible de llenar totalmente, con un acto que significa un paso al límite. Me parece importante plantear eso de entrada.

    La supervisión para mí es importante también. No toda la vida, a lo mejor, porque después el supervisor ya funciona en cada uno: uno va a ir viendo en la práctica que cada vez lo hace más distanciadamente, y no es porque se cansó de supervisar, es porque realmente el lugar del supervisor está en el analista, puede tranquilamente trabajar desde esa escisión una vez hecho el pase a analista. Vieron que Lacan dice que el analista es al menos dos: el que analiza y el que, a su vez, teoriza sobre lo que hace, sobre su práctica. En ese sentido, puede incorporar ahí la función del supervisor. Pero en un momento de la práctica es imprescindible. 

    Nosotros tenemos un tema que es el fin de análisis. En teoría, no podríamos analizar hasta que tuviéramos el fin de análisis, porque es ahí donde uno pasa a analista, hace esta experiencia de la nada o del vacío de sentido, como que concluye esa experiencia al fin del análisis, con la caída del lugar del analista. Como eso no ocurre porque, en general, uno se sigue analizando mucho más tiempo de lo que sería el momento en que comienza a analizar, la supervisión ahí tiene todavía más valor, porque trabaja sobre la resistencia del analista. En algún momento vamos a desarrollar eso un poco más, aunque no esté tan ligado, en principio, a lo que vamos a desarrollar este año. Digamos que la realidad fantasmática del analista a veces hace de obstáculo a la escucha del analizante. Ahí viene el lugar del supervisor.

    Y, luego, la formación teórica. Estas tres cosas hacen una trama, como si dijéramos la red para tirarnos al vacío. La verdad es que, confrontarnos con un sujeto que está sufriendo, de algún modo es como tirarnos al vacío. En psicoanálisis no hay una técnica, hay una operación con la transferencia, uno va encontrando la manera de abordar a sus pacientes, pero lo cierto es que a veces hay un sufrimiento muy grande y una imposibilidad muy grande de hacer con la vida. Si uno no tuviera esta red de contención, se angustiaría todo el tiempo…


…Los hilos por donde vamos a tratar de entrarle al psicoanálisis son dos hilos bastante fundamentales. Por un lado, la concepción de la pérdida como constitutiva del sujeto, esa es una de las tramas fundamentales. Aparece en Freud como la pérdida originaria del objeto y aparece en Lacan como una pérdida fundante del sujeto. Por el otro lado, la concepción del duelo. Vamos a poner en relación estas dos cosas…

    …El duelo, como ustedes saben, es una operación, o un trabajo, como dice Freud, destinado a terminar… 

… hay una pérdida del objeto ligada a la separación de un objeto, como por ejemplo la pérdida de un ser querido, o una situación concreta, como un terremoto por ejemplo; y la pérdida por daño al objeto. Acá hago una diferencia que es interesante porque nos conecta con algo que hace muchísimo no trabajamos, pero creo que es muy importante, que es la propuesta de Melanie Klein respecto de la culpa y la depresión como lo que permite el pasaje de la disgregación del sujeto en el primer tiempo a la unificación en la etapa depresiva. Es algo dejado de lado, pero creo que nos va a venir muy bien hacer esta diferencia […] Déjenlo como propuesta: por un lado, la pérdida por separación del objeto, por ejemplo el destete, pérdida de un ser querido, todo lo pondría en esa línea; y pérdida con (no por) daño del objeto, ahí es donde aparece la cuestión de la culpa y la expiación.